EL GRAFFITI Y EL ARTE URBANO NO SON LO MISMO
26 de agosto - 2016
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Artes Plásticas
EL GRAFFITI Y EL ARTE URBANO NO SON LO MISMO...

Fuente: Dibujo Poteleche

Es algo que no tiene por qué saberlo alguien que no tiene un interés particular en el tema, pero sí, resulta que estos dos nombres no son la misma cosa, aunque muchas veces se nombra a uno por el otro…. Entonces, ¿qué los diferencia?

El término graffiti comenzó a utilizarse para nombrar los textos de protesta o consignas políticas que manifestantes colocaban en las paredes de ciudades por todo el mundo, pero no es hasta los 70s cuando surge en el Bronx, N.Y. el movimiento Hip Hop, una subcultura de barrios marginados que gira en torno a 4 elementos; 3 de ellos son relacionados a la música: DJs, MCs y break dance, pero, el 4to consiste en una expresión gráfica realizada con aerosoles o marcadores. El objetivo es marcar territorio con tu nombre o pseudónimo en la mayor cantidad de lugares posibles, generalmente sin autorización.

El graffiti se caracteriza por estar escrito en una tipografía muy característica, muchas veces difícil de leer para el ojo “no entrenado”, y va desde los simples “tags” o firmas, hasta las bombas (letras un poco más grande en donde se rellena y se da un poco más de detalle) y finalmente las piezas, que son las ejecuciones mucho más terminadas, con infinidad de colores y efectos, también acompañadas usualmente de otros elementos gráficos.

El graffiti tiene un importante valor social ya que se convirtió en la válvula de escape de muchos jóvenes que canalizaron su energía y su frustración a través de este medio, dándole a sus letras la misma actitud que un dj cuando scratchea un disco o un breakdancer cuando se tira al piso a bailar.

Por otro lado tenemos el arte urbano, que abarca un rango mucho más amplio de temas y estilos (dentro de las que incluso se puede contemplar el graffiti o el elemento de realizar piezas no-autorizadas). Aquí no necesariamente se trata de expresarse con esa furia o esa energía, sino que se puede perseguir otras intenciones, como simplemente la belleza, la sorpresa de interactuar con el entorno o aprovechar las paredes de la ciudad para hacer conciencia sobre algún tema relevante.

Asimismo, el arte urbano se vale de un rango más amplio de técnicas, que van desde los mismos aerosoles y marcadores, hasta plantillas (Stencils), pintura acrílica, papel y pega de almidón, o cualquier otro medio que el artista decida.

Decir que las posibilidades tienen límites no permitiría imaginar gran parte de los trabajos que han hecho artistas como Jan Vormann, quien rellena espacios que encuentra en paredes con piezas de Lego de colores; el portugués Vhils, cuya técnica consiste en quitar pedazos de la pared con taladros o cincel para formar retratos, o el misterioso Banksy, un inglés que permanece anónimo aunque su trabajo ha hecho todo lo contrario. Sus piezas van desde cuadros clásicos con pequeñas intervenciones que colocó en museos para sorprender a los visitantes, icónicos stencils en su natal Bristol, hasta la apertura de una pequeña tienda de mascotas llena de pequeños animales robotizados que abrió por unos días en NY (The Village Pet Shop and Charcoal Grill) o su más reciente Dismaland, una gigantesca parodia al mundo de los parques temáticos.

Banksy ha conseguido desde ya un lugar importante en la historia del arte mundial, así como lo está haciendo el movimiento mundial del arte urbano. Quizás sea esa la diferencia más notable que tiene éste movimiento versus el graffiti, que aunque las piezas de graffiti llegaron a las galerías de arte hace más de 20 años no han conseguido impactar al mundo de la forma que lo ha hecho el arte urbano en los últimos 10 años, convirtiéndose en una fuerza que se ha abierto lugar de grandes metrópolis a ciudades como el mismo Santo Domingo, donde nunca ha existido una apertura tan grande como la que hay hoy con relación al arte público, al punto de que el mismo graffiti local se ha visto desarrollado y mucho más visible a partir de la aparición de artistas que llenan las paredes continuamente, muchas veces con la invitación cordial de sus dueños.

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